Pénjamo Guanajuato México

Cuna de Hidalgo

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SEMBLANZAS DE UN PUEBLO INQUIETO Si viene usted de la Piedad Michoacán o de Irapuato, sobre la carretera federal 90, no encontrará al lado de la misma, ningún anuncio que le indique la ubicación de Pénjamo.

Si se viene de Irapuato, al llegar a al kilómetro 50, toma la desviación a la derecha y en 3 minutos está usted en Pénjamo, pero si viene de La Piedad, como kilómetro y medio de Churipitzeo toma la desviación a la derecha y esta usted en nuestra bella ciudad.

Su nombre proviene de viejo vocablo purepecha "Penlamu" que significa sabinera o lugar de sabinos. Pénjamo era un poblado Tarasco en el cual vivían los nativos en paz, dedicados a la agricultura y a la caza. Quienes vinieron a turbar la tranquilidad reinante fuero los Chichimecas. Eran estos últimos, unos depredadores, astutos, ágiles, belicosos. Desde que se establecieron por aquí, terminó la era pacífica de los Purépechas.

Nuestra ciudad cuenta con un clima agradable todo el año. Desde luego que en los meses de abril, mayo y junio es caluroso. Estamos a 1,714.20 m. sobre el nivel del mar y tenemos la mejor agua potable del estado. No solo la más pura, sino también la más sabrosa. En el crisol Pénjamense se unieron 3 pueblos, el Purépecha, Guachichil y el hispano, dando como resultado un mestizaje particularmente atractivo, no solo por el carácter de sus pobladores, sino por la extraordinaria belleza de mis paisanas.

Pocos municipios de Guanajuato gozan de tantos encantos naturales como el de Pénjamo. En efecto, en la temporada de lluvias, subir a la sierra que está al norte de la cabecera municipal, es como hacer un paseo por jardines naturales de extraordinaria belleza. Una cosa importante de esta zona, es ver que aún hay bastantes plantas medicinales y también frutillas naturales. La fauna de ésta región ha venido a menos, antes había cantidad de lobos, coyotes, zorras, tigrillos, venados, mapaches, onzas, guajolotes, ardillas, armadillos y gran variedad de aves. Ahora lamentablemente, hay pocas especies, el depredador número uno: el hombre, las ha venido extinguiendo. Ahora bien, si en lugar de trepar al cerro caminamos hacia el sur de la ciudad de Pénjamo, nos encontramos con un extenso valle agrícola, de terrenos de tal calidad, que nos atrevemos a decir que son de los más fértiles de nuestra extensa patria. Este terreno da de todo: maíz, sorgo, trigo, avena, fríjol, verduras, alfafa, pepino, calabacita, sandías, melones, etc.

Donde se unen éstas dos zonas corre el río de Pénjamo, en cuya ribera abundan las huertas, sobre todo las limas, guayabas, mangos, nísperos, aguacates y una fruta excelente, de calidad, sabrosa y olorosa que es la chirimoya.

Viendo pues la belleza de nuestra tierra y los espléndidos productos de primera calidad, que la misma nos brinda, se antoja pensar, ¿cómo sería Pénjamo en el pasado?¿, ¿Quiénes lo poblaron y de que vivían?. Estudiando estos temas, he sabido que en la época precolombina sus bosques eran mas poblados, las aguas más abundantes, al igual que la fauna. ¿De dónde vinieron los primeros pobladores de Pénjamo?.

 

LOS GUACHICHILES

A medida que avanzaron hacia el sur, se fueron desprendiendo de los Chichimecas contingentes que fueron poblando diferentes regiones. Generalmente se separaban gentes a quienes unían lazos de sangre o amistad. Así lo hicieron los Zacatecos, los Otomíes, los Pames, los Guares, los Guamares, etc.

En el área en que quedo comprendida nuestra ciudad, se asentaron los Guachichiles, pero antes esta zona había albergado grupos humanos de nómadas semi-sedentarios en el siglo IV y V de la era cristiana. Se han encontrado piezas arqueológicas que lo confirman. Aunque decir asentamiento humano es mucho, porque los Guachichiles eran semi-nómadas y fue hasta poco antes de la conquista cuando realmente se establecieron en esta región. En el transcurso del tiempo, los Guachichiles fueron adquiriendo características propias que los diferenciaban de otros pueblos: eran lampiños no tenían barba ni bigote; eran valientes hasta la temeridad. Prueba de ello es que los poderosos tarascos jamás los sometieron: eran nudistas y solo las mujeres usaban una pequeña falda de la cintura a la rodilla, eran antropófagos, comían cuando las necesidades lo exigían, carne humana: no rendían culto a ninguna deidad, es decir no tenían dioses ni religión. Lo único que les merecía cierto respecto, y eso sólo a los llamados hechiceros era el Sol, consideraban estos últimos que los eclipses eran luchas del sol contra su enemigo: las tinieblas, a quienes siempre vencían, pero esto sólo lo entendían así los viejos hechiceros, lo digo de nuevo. Tenían un lenguaje muy difícil.

Usaban los nativos de "La Sabinera", el pelo largo hasta los hombros, ceñían su cabeza con un listón, casi siempre rojo,  habitualmente andaban desnudos y cuando iban al combate se teñían la cara y el pelo de rojo con el fin de provocar pavor a sus enemigos. Las flechas las elaboraban de madera de mezquite o de encino: Las hacían muy agudas por uno de sus extremos, de tal forma que no necesitaban pedernal, pues la madera de los árboles mencionados es pesada, dura y muy resistente.

 

LOS TARASCOS

La palabra tarasco vienen de tarascue (según Fray Joan Batista de Lagunas) que significa yerno, aunque hay quienes sostienen que es otro su origen. A la llegada de Hernán Cortés el 21 de abril de 1519 al continente Americano era emperador de los mismos Tangaxoan llamado también TZITZINCHA porque tenía una bella voz. Sus dominios comprendían los actuales Estados de Michoacán, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Guerrero y el sur de Guanajuato.

 

LOS ESPAÑOLES

Después de la caída de Tenochitlan y ya que el imperio azteca estaba completamente vencido, comenzó la inmigración de peninsulares a territorio conquistado.

Así que aparecieron en está tierra animales no conocidos antes como bovinos, cerdos, chivas borregos, gallinas, caballos y burros. También vinieron personas que elaboraban cerveza y vinos: tejedores de algodón y lana, zapateros, constructores de presas y canales: arribaron fruticultores que establecieron plantaciones de frutas que aquí no se conocían como la manzana, el mango, el durazno y que integraron a demás a sus plantíos frutas nativas como el zapote prieto, la pitaya, la fresa, el aguacate, etc.

Como he asentado líneas atrás, la condición de los europeos era muy variada, venia gente decente, moral, honrada, en fin de buena conducta social, pero también arribaron aventureros, pillos, ex-presidiarios, esclavistas y rufianes. Algunos venían hasta con su esposa y sus hijos; otros llegaban solteros, escogían la indígena que más les agradara y la convertían en sirvienta, en concubina y en madre. En cierta ocasión sucedió algo inesperado; cuando menos lo pensaban los guchichiles, se vieron acosados por los tarascos, a quienes acompañaban unos seres extraños que montaban un animal desconocido y que en cada trueno que producían con unos objetos alargados, caía muerto o herido un Guchichil.

Sucedió que los españoles se habían unido a los tarascos y que estos los habían acompañado hasta la frontera de sus dominios que era ni más ni menos que "La Sabinera", donde ahora se encontraban. No se rindieron aquellos ¡qué va!, por lo pronto se dispersaron, pero luego se organizaron y estaban dispuestos a presentar combate. Nueva embestida de los hispano-tarascos, nuevamente ruidos ensordecedores, gritos, relinchos, espadazos, lanzazos, flechazos y varias muertes por ambos lados en tan desigual combate. Se repitieron varias veces estos choques con sangrientos resultados para ambos lados. Sucedió varias veces que avanzando los españoles en fila, estuviera la vereda aparentemente tranquila y despejada y de pronto cortaban el viento 5 o más flechazos y caían heridos 5 o más españoles o tarascos.

El primer español que visitara el sur de lo que hoy es estado de Guanajuato, fue Don Antonio de Carbajal y tenia por objeto ir preparando y deslindando las tierras que serían encomendadas a diferentes capitanes. Donde hoy se encuentra Pénjamo y una amplia región de aldeas vecinas, le fueron encargadas a Don Juan de Villaseñor y Orozco, persona que arribó en ésta en 1543.

 

LA FUNDACION

Volvamos un poco atrás en este pequeño relato y situémonos a fines de 1521, es decir unos meses después de que terminó el sitio de Tenochtitlan.

Cortés escucho una relación en la que le dijeron de la existencia de una región llamada las Hibueras, rica en oro y piedras preciosas.

Mandó a varios de sus capitanes a desplazarse hacia diferentes rumbos, habiéndole tocado lo que hoy es el estado de Michoacán a Cristóbal de Olid, quien colocó avanzadas hasta la frontera guachichil, dejando varios hombres y volviendo él con Cortés para iniciar la conquista de las Hibueras.

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Last revised: February 25, 2002